Mis primeros recuerdos del ቡና ['bu.na]
Recuerdo a mi abuela tomando mi pequeña mano entre las suyas y enseñándome a tostar café. En un pequeño pueblo de las montañas de Etiopía, el café nunca fue una novedad; era la vida. Me sentaba a su lado mientras seleccionábamos los granos verdes, retirando a mano los que no eran perfectos, lavándolos y después moviendo suavemente la sartén sobre el fuego. En aquellos momentos de calma, me enseñó los fundamentos de un buen tueste, mucho antes de que existiera el término «café de especialidad». Me enseñó a prestar atención, a mover el café con paciencia y a esperar hasta que fuera él quien nos dijera que estaba listo. Tostar café no era simplemente prepararlo; era una lección de paciencia, cuidado y respeto.
Lo que significa el café para mí
Para mí, el café nunca ha sido una cuestión de cafeína; siempre ha sido una forma de pertenecer. Antes de probar un refresco, antes de comer un dulce, ya compartía café. Siempre estaba presente, compartido en silencio. El café marcaba nuestras mañanas, nuestras conversaciones, nuestras celebraciones y también nuestros silencios. No fue algo que descubrí más tarde. Siempre ha formado parte de quien soy.
No es moda, es rito
En Etiopía, el tueste no es solo un paso más: forma parte de la propia ceremonia. De niña no me limitaba a observarla; crecí dentro de ella. Con el tiempo fui lo bastante mayor como para preparar yo sola toda la ceremonia del café para mi abuela. Antes de dar el primer sorbo, siempre me bendecía. Cuando era niña, no existía un honor más grande que servirle una taza de café. Aquellas bendiciones me enseñaron que preparar café es un acto de generosidad, respeto y amor.
Ese es el espíritu que guía hoy nuestro tostadero
Tostamos exclusivamente café de Etiopía porque es el café que me vio crecer. Cada tueste rinde homenaje a la tierra donde nació el café, a la mujer que me enseñó y a los agricultores —los verdaderos expertos— que dedican su vida al café. No son personas lejanas o desconocidas; forman parte de las raíces que nos unen. Cuando eliges nuestro café, también pasas a formar parte de esa historia: una historia de cuidado, paciencia y bendiciones que se transmiten de generación en generación.
¿Cuál es tu historia?
¡Estamos desando conocerla!
¿Cuéntanoss quién eres? ¿Qué haces? ¿Qué te inspira? ¿Qué buscas? Escríbenosla a info@blackjebena.com y yo misma te responderé. O cuéntanosla en RRSS con el hashtag #mihistoriacafetera
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¡No te arrepentirás!
Dudar es normal:
1. "¿Y si pago más por un café que luego no merece la pena?"
Es normal pensarlo. A todos nos ha pasado pagar más por algo que prometía mucho y luego no era para tanto.
En Black Jebena seleccionamos cafés etíopes de calidad, los tostamos en pequeños lotes y solo trabajamos cafés que realmente nos gustan, tras probarlos nosotros. Aquí no metemos cafés mediocres para rellenar catálogo. Por eso el catálogo es pequeño.
Nuestro objetivo no es que compres una vez por curiosidad. Es que pruebes el café, lo disfrutes y quieras volver.
2. "¿Y si me sienta mal al estómago?"
Muchos cafés sientan mal porque están quemados, son muy amargos, de baja calidad o llevan demasiado tiempo tostados.
Nosotros trabajamos con café recién tostado, de calidad y con un tueste medio. No estamos prometiendo un milagros, ni sustituir una recomendación médica, pero sí podemos decirte que nuestro café busca ser más limpio, equilibrado y agradable que el café industrial al que muchos están acostumbrados.
Para muchas personas, cambiar a un café mejor tostado cambia por completo la experiencia. Muchos así nos lo habéis manifestado.
3. “¿Y si no sé cuál elegir o si el café es demasiado raro?”
No necesitas saber de café para comprar buen café.
No tienes que entender de procesos, variedades, alturas o notas de cata. Si sabes lo que te gusta —más suave, más afrutado, más intenso, para espresso, moka o filtro— nosotros te ayudamos a elegir.
El café etíope puede ser muy diverso, pero eso no significa que tenga que ser complicado. Nuestra promesa es sencilla: todos los cafés que ofrecemos tienen que estar buenos. Puede que uno encaje más contigo que otro, pero aquí no trabajamos cafés agresivos, planos o sin alma.
Aquí no juzgamos lo poco o mucho que sabes. Al contrario: queremos que descubras el café etíope con calma, sin presión y sin sentirte perdido.
4. “¿Y si todos los cafés acaban sabiendo igual?”
Con Etiopía pasa justo lo contrario.
Un café puede ser floral y delicado. Otro puede ser más afrutado. Otro más limpio, dulce o intenso. Cada región, proceso y cosecha cambia la experiencia.
Por eso nos gusta decir: always good, never the same.
Siempre bueno, nunca igual.
5. “¿Y si esto del café de especialidad no es para mí o es solo postureo?”
No hace falta ser experto para disfrutar de un buen café.
En Black Jebena no creemos en el café como examen, moda o postureo. Creemos en el café como ritual diario: moler, preparar, oler, compartir, parar un momento.
Puedes empezar sin saber nada. Poco a poco aprenderás qué cafés te gustan, cómo prepararlos mejor y cómo explicarlo a otros sin complicarte. Disfrutarás mucho del ritual del café.
6. “¿Y si al comprar café etíope estoy participando en algo injusto para el origen?”
Esta pregunta nos importa mucho. Y hay mucho de lo que hablar de la industria del café. Quien te diga lo contrario, miente.
Queremos que el café etíope no sea solo un producto bonito vendido lejos de su origen. Queremos trabajar cada vez con más trazabilidad, más respeto y más conexión con las personas que forman parte de la cadena.
No lo vamos a conseguir el primer día, pero es nuestra meta y trabajamos siempre en ello. No queremos aprovecharnos de Etiopía. Queremos trabajar con Etiopía, contarla mejor y acercarla al consumidor de una forma honesta. Tu contribución es a una empresa honesta, pequeña y artesanal.
7. “¿Y si estoy comprando solo una marca bonita con una historia bonita?”
La historia importa, pero el café tiene que estar a la altura.
Black Jebena nace de una conexión real con Etiopía, de la historia de Abezash, de la ceremonia del café y de años viviendo y trabajando entre Etiopía y España.
Pero no usamos Etiopía como decoración. Etiopía es el centro de nuestro proyecto, de nuestra selección y de nuestra forma de contar el café.
8. “¿Y si tengo un problema y nadie me responde?”
Aquí no eres un número de pedido.
Somos Abezash y Gonzalo. Si tienes dudas, si no sabes qué café elegir, si algo no encaja o si necesitas ayuda, puedes escribirnos.
Te atenderemos nosotros lo antes posible. Sin robots, sin respuestas frías y sin esconderse detrás de una marca enorme.
9. “¿Y si tarda mucho en llegarme o no me gusta?”
Sabemos que quieres tu café cuanto antes.
Nuestro compromiso es preparar y enviar los paquetes a diario. En el 95% de los casos, tu café te llegará en 1-3 días laborables. Una vez sale de nuestro tostador, la entrega depende de la logística, pero siempre hacemos todo lo posible para que llegue rápido y fresco.
Si buscas la inmediatez de un día para otro a cualquier precio, quizás no somos tu opción. En Black Jebena, valoramos un proceso de envío consciente y respetuoso con todas las partes.
Y si el café no te gusta o no cumple tus expectativas, puedes devolverlo sin problema. Queremos que estés 100% satisfecho con tu experiencia Black Jebena. Si el paquete está abierto, por motivos de higiene y seguridad alimentaria, no podemos aceptar la devolución, pero siempre buscaremos una solución para que quedes contento. Por suerte, nadie lo ha hecho hasta ahora ;-)
10. “¿Y si al final esto es solo una compra impulsiva más?”
Puede ser solo café. O puede ser una pequeña mejora diaria.
Una buena taza por la mañana, una pausa con sentido, un aroma en casa, algo que compartes con alguien, un ritual que te ayuda a empezar o cerrar el día mejor.
No vendemos un objeto por impulso. Vendemos un momento que puedes disfrutar todos los días.
Y cuando algo mejora tu día a diario, deja de ser un capricho. Es una vida más con mayor goce y mayor realización.